Dos siglos después de la abolición de la esclavitud, regresa una práctica abominable: la trata de personas, aunque el fenómeno es mundial se tiende a pensar que esto no ocurre en países desarrollados, pero cada vez hay más personas que sufren una explotación de su fuerza de trabajo en sectores como: hostelería restauración, agricultura , construcción... donde la mano de obra barata está implantada desde siempre.
Numerosos emigrantes extranjeros, atraidos por el espejismo europeo, se ven atrapados en las redes de las mafias, que les obligan a trabajar en condiciones semejantes a la de la esclavitud de antaño.
Un informe de la OIT reveló que al sur de Napoles unos 1200 braceros extra comunitarios trabajaban 12 horas diarias, en instalaciones agrícolas sin contrato de trabajo y un sueldo miserable, vivian confinados en condiciones propias de campos de concentración, vigilados militarmente por milicias privadas.
Este no es un caso aislado solo es la punta del iceberg que la sociedad capitalista y neoliberalista actual europea permite, mirando hacia otro lado primando intereses económicos y de producción ante el respeto al ser humano.
Declaración Universal de los Derechos Humanos
Articulo 3
Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona
Artículo 4
Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre la esclavitud y la trata de esclavos están prohividos en todas sus formas






